Entradilla
Across Protocol publicó una propuesta de consulta temporal de gobernanza, reportada por The Block el 23 de marzo de 2026, que ha acelerado un debate largamente latente en finanzas descentralizadas: ¿pueden las redes basadas en tokens transitar hacia estructuras convencionales de capital sin socavar la utilidad, la gobernanza o su condición regulatoria? La propuesta —que pide a los tenedores de tokens que señalen preferencias sobre vías que podrían incluir la emisión de participaciones de capital a contribuyentes y financiadores del proyecto— obliga a inversores institucionales y reguladores a conciliar la economía de tokens con las normas de gobierno corporativo. La conversación no es teórica: DeepDAO registró aproximadamente 6.300 DAOs al 31 de diciembre de 2024 (DeepDAO), y estudios sobre concentración de tokens de 2022–24 muestran que los principales grupos de tenedores frecuentemente controlan entre el 35% y el 60% del poder de voto (informes de gobernanza de la industria). Esos datos enmarcan un mercado donde los resultados de votación por tokens pueden tener una influencia desproporcionada y, sin embargo, carecer de los mecanismos de responsabilidad legal típicos en los mercados de capital. Este artículo desglosa los datos, la mecánica detrás de maniobras de token a capital, las implicaciones sectoriales y los riesgos asociados para asignadores institucionales y responsables de política.
Contexto
La consulta temporal de Across surgió en un momento en que la industria cripto está bajo un escrutinio regulatorio y una disciplina de capital intensificados. The Block publicó su nota el 23 de marzo de 2026, señalando que la propuesta es una señal no vinculante para las partes interesadas más que un acto corporativo ejecutable (The Block, 23 mar 2026). Esa matización importa: una consulta temporal permite a los proyectos medir la temperatura de los tenedores de tokens antes de comprometerse con pasos jurídicamente vinculantes. Para los observadores institucionales, la diferencia entre señalización y conversión vinculante es central respecto a cómo se estructuraría cualquier transición de tokens a capital desde un punto de vista legal y contable.
El contexto de mercado más amplio incluye una retracción plurianual en la financiación de capital riesgo cripto y una aplicación regulatoria aguda en jurisdicciones clave. PitchBook y otros rastreadores de la industria documentaron una contracción marcada del capital de riesgo hacia empresas cripto tras 2021; la financiación anual agregada cayó materialmente en 2022 y 2023 respecto a los niveles de 2021 (PitchBook, 2023). Esa desaceleración macro ha aumentado los incentivos para que los protocolos busquen estructuras de capital alternativas que alineen a contribuyentes a largo plazo con la capacidad de supervivencia del proyecto.
Al mismo tiempo, la proliferación de DAOs ha ampliado el ámbito de la experimentación. La estimación de DeepDAO de ~6.300 DAOs a fines de 2024 sugiere un ecosistema de gobernanza on-chain vibrante pero fragmentado (DeepDAO, 31 dic 2024). Muchas DAOs sustentan protocolos con usuarios activos, tesorerías y equipos de desarrollo, características que generan tanto la necesidad como la posibilidad de estructuras híbridas de gobernanza o capital que se asemejen al equity mientras preservan la utilidad del token.
Análisis de datos en profundidad
La concentración de tenedores de tokens sigue siendo una de las limitaciones empíricas más relevantes en cualquier conversación sobre convertir tokens en capital. Estudios de gobernanza de la industria de 2022–2024 muestran que los 10 principales grupos de wallets o direcciones con frecuencia controlan entre el 35% y el 60% del peso de gobernanza en protocolos principales, una concentración que sesga los resultados y complica las afirmaciones de descentralización (Informes de gobernanza, 2022–24). Esa concentración afecta la plausibilidad de un consenso amplio para cambios estructurales: si una pequeña cohorte puede determinar el resultado, convertir tokens en capital podría afianzar a los incumbentes en lugar de distribuir la propiedad más ampliamente.
Los tamaños de las tesorerías y los calendarios de suministro de tokens son restricciones adicionales de importancia. Muchos grandes proyectos de capa 2 y puentes mantienen tesorerías on-chain denominadas en tokens nativos y en las principales monedas estables; reequilibrar esos activos hacia efectivo fiduciario o consideraciones de equity requiere tanto autoridad de gobernanza como mecanismos contrapartes. Para la diligencia debida institucional, la composición de la cartera de esas tesorerías —por ejemplo, exposiciones en tokens frente a monedas estables frente a activos externos— dictará la viabilidad y el calendario de cualquier vía de conversión.
Los puntos de datos regulatorios son importantes y medibles. Desde mediados de 2023, las acciones de aplicación y la orientación de los principales reguladores en EE. UU. y Europa han aumentado la incertidumbre legal sobre las clasificaciones de tokens. Si bien los reguladores no han producido una prueba unitaria que imponga conversiones de tokens en capital, la trayectoria de la aplicación sugiere que los proyectos que contemplen derechos económicos difusos (rendimientos, participación en ingresos o asignaciones de beneficios) podrían enfrentar costes de cumplimiento más elevados si permanecen únicamente tokenizados. La cobertura de The Block sobre la consulta temporal de Across (23 mar 2026) enmarca explícitamente la propuesta como una respuesta a incentivos comerciales y legales, no meramente una ocurrencia de gobernanza.
Implicaciones sectoriales
Una vía creíble de token a capital remodelaría las interfaces corporativo-financieras para empresas nativas cripto. Para inversores de venture y gestores de activos tradicionales, los instrumentos de capital aportan derechos familiares —deberes fiduciarios, estados financieros auditados y preferencias de liquidación— que los tokens generalmente no ofrecen. La conversión, por tanto, puede crear un puente hacia capital institucional que valora la claridad de gobernanza. A la inversa, emitir capital puede erosionar los efectos de red y la alineación de incentivos que la economía de tokens pretendía lograr, particularmente donde funciones de utilidad o de staking impulsan la seguridad del protocolo y el comportamiento del usuario.
Comparativamente, tokens y capital satisfacen perfiles de demanda distintos. Los tokens pueden monetizar el uso, capturar flujos de tarifas a nivel de protocolo y habilitar gobernanza on-chain; el capital captura reclamaciones sobre flujos de caja futuros y proporciona protecciones accionarias. Los patrones históricos de recaudación muestran que las captaciones basadas en tokens se dispararon en ciertos ciclos, mientras que las rondas tradicionales de VC y equity han sido más estables cíclicamente. Por ejemplo, la financiación de venture hacia cripto cayó materialmente tras el pico de 2021 (PitchBook, 2023), aumentando el atractivo de estructuras híbridas o similares al equity para la resiliencia a largo plazo.
La dinámica entre pares será relevante. Si Across procede con una vía estructurada que ofrezca capital
